La lluvia conmigo empieza un día de pleno sol, decía cierta canción. Y tenía razón. En este día nublado en el que las desnudas y mojadas ramas de los árboles comienzan a adquirir un aspecto verdoso, en el que el polen auyenta la calma de mi respiración, en el que las malas calificaciones vaticinan largas horas de enclaustramiento con personas como Petrucci o Tipler, sólo vienen a mi cabeza los buenos momentos que hemos vivido y los que nos quedan por vivir. Un abrazo es poco para expresar el agradecimiento por estar ahí cuando la necesidad lo requiere.
Y os preguntaréis a que viene tanto sentimentalismo. Pues la culpa la tienen las imágenes que se suceden por la mente cuando el cuerpo descansa en la noche. Los sueños, sueños son, dirán algunos; aquello nunca sucedió, todo fue una ilusión, pensarán otros. Sin embargo, prefiero escuchar la cita que un genio dijo una vez: esta vida es un sueño. Así que mejor seguir soñando, ¿no os parece? ;)